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Carga rápida de coches eléctricos: ¿cómo funciona?

Con la difusión de los vehículos eléctricos, una de las principales cuestiones que está ganando cada vez más atención es su carga rápida. De hecho, uno de los principales retos a los que se enfrentan los automovilistas es la necesidad de disponer de tiempos de carga rápidos para que la experiencia de conducción eléctrica sea más cómoda y viable.
La carga rápida de coches eléctricos es una solución crucial para superar este reto. Mientras que las estaciones de carga tradicionales necesitan varias horas para recargar completamente un vehículo, las estaciones de carga rápida están diseñadas para suministrar una gran cantidad de energía en mucho menos tiempo, lo que reduce significativamente los tiempos de carga.
La tecnología de recarga rápida de coches eléctricos depende de una combinación de factores, como la infraestructura específica, la capacidad de gestión de la energía de los propios coches eléctricos y la tecnología avanzada de las baterías.

Velocidad de carga: ¿dónde estamos?

La velocidad de carga de los coches eléctricos es un tema en evolución, con muchas innovaciones y rápidos avances.
La carga rápida de los coches eléctricos permite a los conductores reducir los tiempos de espera durante los viajes largos, haciendo que el uso del coche eléctrico sea más cómodo y comparable al repostaje tradicional.
Uno de los principales retos relacionados con la carga rápida del coche eléctrico es la necesidad de una infraestructura adecuada, con suficientes estaciones de carga rápida distribuidas estratégicamente para que los conductores tengan más posibilidades de acceder a ellas.
Para una estimación general de los tiempos de carga, puede decirse que las estaciones de carga de tipo 2 -las más comunes- pueden proporcionar hasta 22 kW. Cargar completamente un coche eléctrico con una batería de capacidad media en una estación de Tipo 2 puede llevar entre 4 y 8 horas, dependiendo de la potencia de carga real y de la capacidad de la batería del coche.
Las estaciones de carga rápida y ultrarrápida (CC) pueden proporcionar una potencia mucho mayor y pueden suministrar potencias más elevadas, incluso de hasta 350 kW: en sólo 30 minutos, podrían permitir recargar alrededor del 80% de la batería, pero hay que subrayar que estas estimaciones son indicativas y pueden variar en función de diversos factores.
En todo esto, sin embargo, hay que tener en cuenta la opción práctica de la recarga rápida móvil, un servicio que permite recargar el vehículo en cualquier lugar empleando furgonetas especiales que llegan hasta tu coche y te entregan la recarga, previa reserva en la App.

Modos de carga: ¿cuáles son las diferencias?

La velocidad de carga depende principalmente de dos factores: la capacidad de la batería del coche y el tipo de sistema de carga utilizado.
Las baterías de los coches eléctricos suelen clasificarse según su capacidad de almacenamiento de energía, medida en kilovatios-hora (kWh). Los coches eléctricos más comunes tienen baterías con capacidades de entre 40 kWh y 100 kWh, aunque hay modelos con capacidades superiores.
Los sistemas de carga de vehículos eléctricos suelen clasificarse en cuatro modos:
– Modo 1 – Carga de CA sin PWM
El modo de carga 1 no es adecuado para coches, sino sólo para motos, e-bikes y scooters. Consiste en utilizar un cargador doméstico estándar con una toma de corriente, sin sistemas de gestión y control de la carga. Este método requiere una simple conexión entre el vehículo y la toma eléctrica mediante un cable de carga. Es comparable a la carga de un teléfono móvil y alcanza una potencia máxima de carga de aproximadamente 2 kW.
– Modo 2 – Carga de CA doméstica/industrial
La carga en modo 2 de los coches eléctricos consiste en utilizar un cargador con un cable de carga controlado por un dispositivo situado entre el vehículo y la red eléctrica. Este cable incorpora un sistema de gestión y control de la carga y elementos de seguridad y protección contra sobrecargas o fugas de energía. El cargador se conecta a una toma eléctrica doméstica o industrial (monofásica o trifásica hasta un máximo de 22 kW), ofreciendo así más potencia de carga que el modo 1.
– Modo 3- Carga pública en corriente alterna
El modo 3 de recarga de coches eléctricos implica la instalación de un dispositivo montado en la pared (wallbox) u otra infraestructura fija (poste de recarga) que funciona con corriente alterna. La conexión se realiza directamente a la red eléctrica, proporcionando mayor potencia que los métodos anteriores. Cabe señalar que la carga en Modo 3 también se puede realizar bajo demanda a través del servicio E-GAP Delivery Fast.
– Modo 4 – Carga en corriente continua
El Modo 4 de recarga de coches eléctricos se caracteriza por el uso de cargadores rápidos de corriente continua (CC) de alta potencia. Normalmente, se instalan en estaciones de carga públicas o en puntos de carga de alta potencia a lo largo de las autopistas. Ofrecen una potencia de carga de CC muy elevada, lo que permite recargar el coche eléctrico en pocos minutos. Hay que tener en cuenta que la recarga en Modo 4 también puede realizarse bajo demanda a través del servicio E-GAP Delivery Fast.

Baterías y tecnología

La tecnología de las baterías para coches eléctricos ha progresado considerablemente en los últimos años, permitiendo una mayor autonomía, una carga más rápida y una mayor durabilidad general.
Las baterías de iones de litio (Li-ion) son las más utilizadas en los coches eléctricos. Las baterías de iones de litio ofrecen una alta densidad energética y un bajo valor de autodescarga en comparación con otros tipos de baterías.
Otro tipo de batería utiliza una química de litio-hierro-fosfato (LiFePO4), que ofrece una mayor estabilidad térmica y una vida útil más larga. Estas baterías son menos propensas al sobrecalentamiento o al riesgo de incendio, por lo que los coches eléctricos que las utilizan son más seguros.
Algunos desarrolladores también están explorando tecnologías alternativas, como las baterías de estado sólido. Las baterías de estado sólido utilizan electrolitos sólidos en lugar de los electrolitos líquidos de las baterías de iones de litio convencionales. Estas baterías ofrecen varias ventajas, como mayor seguridad, mayor densidad energética y tiempos de carga más rápidos.
Otro campo de investigación prometedor es el de las baterías de flujo, que utilizan electrolitos líquidos en depósitos externos. Este enfoque permite recargar las baterías rápidamente con sólo sustituir el electrolito descargado por otro cargado. Las baterías de flujo podrían ser especialmente adecuadas para su uso a gran escala, por ejemplo, para almacenar energía generada a partir de fuentes renovables.
Sin embargo, la capacidad de recarga de las baterías ha mejorado considerablemente con los años. Ahora existen redes de carga rápida que permiten recargar las baterías casi por completo en cuestión de minutos. Además, la mayor difusión de las infraestructuras de recarga y el desarrollo de servicios móviles de recarga rápida han hecho que cargar coches eléctricos sea más accesible en todas partes.

Carga rápida en casa: E-GAP Delivery Fast resuelve el problema

La cobertura territorial de la infraestructura de recarga es el punto más delicado de la e-movilidad en la actualidad.
En otras palabras, las estaciones de recarga rápida aún no se han distribuido ampliamente, lo que puede suponer un inconveniente para los propietarios de coches eléctricos. Sin embargo, para sortear este problema, existe la oportunidad de aprovechar las ventajas de la carga rápida a demanda de coches eléctricos en casa. Se trata del innovador servicio E-GAP Delivery Fast, el primero de este tipo en Italia. ¿En qué consiste exactamente?
Básicamente, es un brillante ejemplo de «suministro de energía» en apoyo de la movilidad eléctrica, complementario de las soluciones existentes. El usuario puede solicitar la recarga en cualquier momento, donde quiera que se encuentre el vehículo, que será entregada bajo demanda por una furgoneta dedicada con la misma potencia que una estación de recarga rápida (hasta 90 kW).
Todo el proceso, desde la reserva hasta el pago, se realiza a través de la App. Reservas la recarga directamente desde tu smartphone, activando la geolocalización o indicando una ubicación futura donde aparcarás tu vehículo. Después eliges en cuánto tiempo necesitas la recarga. La furgoneta E-GAP llega al coche, aunque el propietario no esté físicamente presente. El operador recarga en el tiempo requerido. También es posible seguir el progreso de la recarga en tiempo real a través de la App. Una vez finalizada, el sistema carga automáticamente el coste de la recarga en la tarjeta de crédito.
Recargar su coche eléctrico con E-GAP Delivery Fast es también una opción 100% verde porque las furgonetas son todas Full Electric y utilizan baterías que proporcionan energía de fuentes renovables certificadas.
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